10 libros para un verano insólito.

Ya es verano. Un verano raro, extraño, desacostumbrado. Un verano insólito. La semana pasada estaba revisando mi pila de lecturas pendientes cuando vi la publicación de Daniel Pérez Castrillón con los 10 libros que leerá en los próximos meses. Así que yo también elegí entre la ingente cantidad de libros que aún me esperan para planificar las lecturas desde hoy hasta finales de septiembre. La cosa queda así: 10 libros y algunos relatos de ciencia ficción, terror y fantasía. ¿Podré con todos? Pues me parece posible, porque tengo muchas ganas de leer cada uno de ellos.

El mesías de Dune, de Frank Herbert

Vuelvo al Duneverso. En agosto del año pasado leí la primera parte. Mientras espero la nueva adaptación de Denis Villeneuve que llegará a finales de año, empiezo hoy con este segundo libro de la saga de Frank Herbert. Las opiniones que suelo encontrarme la tildan de obra de calidad inferior que se queda a medio camino entre Dune e Hijos de Dune. Ya os contaré.


El tercer intento, de Begoña Pérez Ruiz

Como ya dije, me gustó escuchar la entrevista a Begoña en el pódcast Laberinto de papel. Inmediatamente después de compré la versión en digital de esta obra editada por El Transbordador con la que ganó el Segundo Premio XXX Certamen Alberto Magno.


La sangre manda, de Stephen King

Vuelve mi querido Stephen King con una nueva colección de cuatro novelas cortas. Se publica el próximo 2 de julio y ya tengo mi copia reservada en mi librería habitual. En una de las cuatro volveré a reencontrarme con el personaje de Holly Gibney. La sangre manda es ya la quinta obra de King en la que aparece tras la trilogía de Mr. Mercedes y El visitante.


Contacto, de Carl Sagan

Es uno de los libros que he ido relegando y la verdad es que en estos momentos me apetece mucho leerlo. La labor divulgativa que hizo Sagan con la serie Cosmos es encomiable. La pude ver en Filmin y es realmente fascinante la facilidad que tenía para explicar la historia del Universo conocido. Además, recuerdo que la película de Robert Zemeckis me gustó bastante. Así que volveré a visionarla tras la lectura.


El aprendiz de Guerrero, de Lois McMaster Bujold

Sigo cumpliendo con mis objetivos para 2020. Avanzar en la saga Vorkosigan, una de las más importantes de la ciencia ficción, es uno de ellos. Este verano leeré las aventuras galácticas del joven Miles Vorkosigan.


Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez

Está siendo una de las obras mejor valoradas y más premiadas de este año. El último premio con el que se ha reconocido su valía es el Kelvin 505 a Mejor Novela Original en castellano. Aún no he leído nada de Mariana Enríquez y la tengo en mi radar. Este verano es un buen momento para descubrir una nueva autora.


Los robots del amanecer, de Isaac Asimov

En el año que se celebra el centenario de su nacimiento estoy leyendo los libros de su saga de los robots. Le toca el turno a la tercera novela que publicó el año de mi nacimiento y 26 años después de la segunda parte, El sol desnudo.


Hyperion, de Dan Simmons

Otro clásico moderno de la ciencia ficción. Entre mis objetivos también está empezar la tetralogía de Los cantos de Hyperion. Las críticas a esta obra siempre son entusiastas, pero prefiero dejar los prejuicios a un lado.


Voces en la ribera del mundo, de Diana P. Morales

Otra autora de la que aún no he leído nada. La sinopsis tiene muy buena pinta: cinco naves parten de la Tierra en la segunda mitad del siglo XXI en busca de planetas habitables y de vida. Seguiremos su viaje, pero, sobre todo, lo que sucede en nuestro planeta hasta su regreso.


El misterio de Salem’s Lot, de Stephen King

Voy a (re)leer y reseñar todas las obras de Stephen King por orden de publicación. La primera fue Carrie y ahora le toca el turno al segundo libro que publicó con su nombre. Completaré la lectura viendo la adaptación a televisión que hizo Tobe Hooper en 1979.

Todas estas novelas las iré leyendo durante estos meses de verano junto a relatos de H. P. Lovecraft, Isaac Asimov y los que conforman la antología Extraordinàries, noves autores de l’insòlit, editada por Males Herbes.

Leyendo a Stephen King #1: Carrie.

De Expresiones idiomáticas explicadas: Una guía para los padres, por John R. Coombs (Nueva York, The Lighthouse Press, 1985), pág. 73:

«Soltar a Carrie»: causar violencia o destrucción; confusión, carnicería provocar incendios (de Carrie White, 1963-1979).”

Voy a (re)leer y reseñar todas las obras de Stephen King por orden de publicación. Empiezo por tanto con Carrie (1974), la primera novela publicada, que no escrita, de King. El autor ya había escrito Rabia, La larga marcha y El fugitivo; tres libros que posteriormente lanzaría con el seudónimo de Richard Bachman.

Siempre había leído y escuchado que Stephen King escribió Carrie y tiró la novela finalizada a la basura porque no le gustó el resultado. Pero en su libro Mientras escribo aclara que tan solo escribió un borrador de tres páginas que rescató su esposa Tabitha King, quien le animó a terminar lo que iba a ser un relato porque le veía posibilidades.

Creo que para hablar de esta novela hay que empezar por la estructura. La narración principal, cuyo punto de vista varía entre personajes, se alterna con recortes de periódicos y fragmentos de libros e informes publicados en el futuro del tiempo narrado. King añadió estos formatos para conseguir una extensión mayor de la obra y conseguir su publicación. En ocasiones, esta interferencias pueden llegar a cortar el ritmo de la obra, pero en general dotan a la historia de un fatalismo que no esconde sorpresas y que, a mi parecer, juega a favor de la atmósfera. Desde las primeras páginas, con esa brutal escena inicial, ya sabemos que asistimos a una tragedia. Además, aportan una mirada caleidoscópica sobre el personaje de Carrie White y sobre la comunidad de Chamberlain, Maine.

Los personajes fueron, quizá, el mayor problema que tuvo Stephen King con la obra. Para empezar, y como confesó el propio autor, Carrie no le caía bien. Le parecía una chica «obtusa y pasiva, una víctima fácil». Tampoco se sentía a gusto con un reparto femenino. Tabitha King le ayudó a resolver dudas en ese sentido, como en la escena del vestuario. Además, vacilaba sobre las motivaciones de Sue Snell, un personaje que sigue a Carrie en orden de importancia. Sue renuncia a ir al baile para que la protagonista pueda ir con su novio Tommy, tratando de enmendar su comportamiento en los baños del instituto que leemos en la escena inicial.

Creo que King supo sortear todos estos problemas. Consigue que empaticemos con Carrie, el monstruo en este caso, y no con los personajes normativos. Y lo consigue sin suavizar o edulcorar la descripción del personaje, que en muchos casos llega a ser cruel. Así, terminamos aceptando su terrible venganza, incluso sobre el pueblo entero, por todo el sufrimiento acumulado. Aunque es verdad que el final de Carrie y Sue parece el más justo.

En este acercamiento del lector hacia Carrie juega un papel fundamental su propia madre. Margaret White es una fundamentalista religiosa que aporta los momentos más perturbadores a la narración. Su concepción del mundo y del comportamiento tanto propio como de su hija son un ejemplo del fatalismo que impregna toda la novela. Al final, y puede que sea lo más inquietante, las constantes advertencias a su hija para que no acuda al baile terminan cumpliéndose.

Y es interesante destacar la propia estructura del tramo final, donde primero conocemos las consecuencias de la ira de Carrie por las narraciones de otros personajes. Solo después volvemos al punto de vista de la protagonista. Así vemos la creación de un mito, la ficción que se construye a partir de experiencias ajenas a la propia protagonista.

En Carrie vemos el estilo de Stephen King aún sin pulir, pero está casi todo lo que le caracteriza: apuntes sobre los pensamientos de los personajes, frases finales que advierten de terribles sucesos futuros, una maldición que azota a todo un pueblo que nunca es tan ejemplar como se cree, una narración poliédrica con múltiples puntos de vista, la construcción de los villanos acercándose a ellos con una mezcla de desprecio y afecto, o la descripción de la clase media-baja estadounidense.

Recomiendo completar la lectura con la versión cinematográfica dirigida por Brian de Palma. Para mí es uno de los mejores ejemplos de adaptación a cine. En este punto, también sería interesante un debate sobre la (difusa) diferencia entre adaptar una novela, que es lo que considero que hace de Palma, y tomar una novela como inspiración, que sería lo que hizo Stanley Kubrick con El resplandor.

Y para terminar me parece importante destacar el último capítulo del libro, obviado en la película, en el que descubrimos que la telequinesia no es un poder exclusivo de Carrie. Pueden haber más personas como ella, personas diferentes con las que debemos convivir y respetar.

Lectura de verano.

Una noche de verano de finales de los 90 fui con mis padres a Guardamar del Segura, una de las poblaciones costeras de la provincia de Alicante. El paseo frente al parque municipal, cada año, se llenaba de casetas y tenderetes donde vendían ropa veraniega, souvenirs y complementos hechos a mano. En esa época, un pequeño puesto de venta de libros de segunda mano ocupa la parte alta. Me gustaba terminar los paseos con mis padres allí, pues me paraba a mirar las portadas esperando a que me preguntasen: ¿Te gusta alguno?

Esa vez llamó mi atención una novela cuyo autor aún no conocía. El nombre del escritor ocupaba casi la mitad de la portada, impreso en una tipografía con remates punzantes sobre un fondo rojo intenso. El título ocupaba el resto del espacio, herido por una hacha con el filo manchado de sangre. Me la compraron.

Las tardes y noches de aquel caluroso verano en la casa de campo de mis abuelos las dediqué a leer aquel aterrador libro protagonizado por un malherido escritor que recibe los deferentes cuidados de la enfermera y entregada lectora Annie Wilkes.

Misery, de Stephen King, era completamente diferente a todas las lecturas obligatorias del colegio. Cambió mi vida y empezó así mi pasión por el terror.

Uno de mis propósitos para este año es (re)leer algunas de las primeras obras del autor de Maine, pero lo voy a cambiar ligeramente. Voy a leer y reseñar todas sus obras por orden de publicación, tanto las escritas con su nombre como las publicadas con su seudónimo Richard Bachman. La primera novela, por tanto, será Carrie, el famoso debut literario de Stephen King.

Os invito a acompañarme en este viaje a las partes más oscuras del maestro.


Esta es la portada de la edición de Misery que me leí cuando tenía 15 años.


Imagen de cabecera: Ilustración del artista Renato Casaro.

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