La distancia (visual) entre una madre y su hijo.

En 2009, Xavier Dolan debutaba en la dirección con su película “Yo maté a mi madre”, donde un adolescente muestra un odio visceral hacia su madre. Cómo le habla, cómo viste, cómo se comporta; todo en ella le produce rechazo.

En una de las primeras escenas juntos, vemos una conversación entre madre e hijo en plano-contraplano frontal. El director rompe la regla clásica que recomienda construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el personaje fuera de campo. Dolan opta por una decisión formal que deja los rostros pegados a los límites del plano, dejando a los personajes “sin aire”, creando así una metáfora visual de su relación.

Este año, Eduardo Casanova ha presentado su primer largometraje,”Pieles”, producido por Álex de la Iglesia. Una de las historias que componen esta película muestra la imposible relación afectiva de una madre con su hijo.

En la escena donde ambos visitan a una psiquiatra mantienen una conversación (también en plano-contraplano frontal) donde ella no es capaz de comprender que su hijo no quiera tener piernas porque no las considera suyas.

En este caso, Casanova sí opta por construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el otro personaje fuera de campo, pero acentúa la distancia entre ambos al máximo, pegando también los rostros al límite del plano y creando una metáfora visual de la separación emocional de la madre con su hijo.

“Pieles”. 2017. Eduardo Casanova. Ver en Netflix.

“Yo maté a mi madre”. 2009. Xavier Dolan. Ver en Filmin.