La distancia (visual) entre una madre y su hijo.

En 2009, el joven director canadiense, Xavier Dolan, debutaba en la dirección con su película “Yo maté a mi madre”. En ella, un adolescente muestra un odio visceral hacia su madre. Cómo le habla, cómo viste, cómo se comporta, todo en ella le produce rechazo.

En una de las primeras escenas juntos, vemos una conversación entre madre e hijo en plano-contraplano frontal. El director rompe la regla clásica que recomienda construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el personaje fuera de campo. Dolan opta por una decisión formal que deja los rostros pegados a los límites del plano, dejando a los personajes “sin aire”, creando así una metáfora visual de su relación.

Este año, el joven director español, Eduardo Casanova, ha presentado su primer largometraje,”Pieles”. La película producida por Álex de la Iglesia se compone de una serie de historias que se van entrelazando. Una de ellas muestra la imposible relación afectiva de una madre con su hijo.

En su primera escena juntos, ambos mantienen un conversación (también en plano-contraplano frontal) donde ella no es capaz de comprender que su hijo no quiera tener piernas porque no las considera suyas.

En este caso, Casanova sí opta por construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el otro personaje. Pero acentúa la distancia entre ambos al máximo, pegando también los rostros al límite del plano y creando una metáfora visual de la separación emocional de la madre con su hijo.

“Pieles”. 2017. Eduardo Casanova. En cines.

“Yo maté a mi madre”. 2009. Xavier Dolan. Ver en Filmin.