Ser mujer en Gilead, la sociedad descrita en “El cuento de la criada” de Margaret Atwood.

En Gilead, la república teocrática en la que se convierten los Estados Unidos tras el atentado terrorista en el que asesinan al presidente y a todos los congresistas del país, la jerarquía social es muy estricta y cerrada.

Toda la estructura se basa en textos de la Biblia, que siempre favorece al heteropatriarcado, claro. Y las mujeres quedan sometidas a las necesidades de los hombres (por ende, la sociedad entera).

Sus funciones se dividen tal que así:

  • Criadas: Mujeres que aún tienen capacidad reproductora. En el libro se especifica que se ha llegado a un momento en el que casi no hay nacimientos y muchos de los bebés presentan deformaciones genéticas. Esto es consecuencia de la exposición a los residuos radiactivos y nucleares. Las Criadas viven en casa de los Comandantes, encargados de fecundarlas mediante un ritual de violación legalizada.
  • Esposas: Mujeres que no tienen capacidad reproductora, pero pertenecen a la alta sociedad. No hacen nada más que supervisar la casa de sus maridos, los Comandantes. Deben estar presenten mientras su marido copula con la Criada.
  • Marthas: Mujeres encargadas de las tareas domésticas. Tampoco tienen capacidad reproductora.
  • Tías: Mujeres encargadas de formar a las Criadas para que acepten su función social.
  • Prostitutas: Mujeres que son esclavas sexuales de los Comandantes. Aunque la sociedad no permite esta práctica.
  • No-Mujeres: Aquellas que no tienen capacidad reproductora y, además, por sus ideas o comportamientos pueden ser “peligrosas”. Viven apartadas en zonas donde gestionan los residuos de la sociedad, lo cual les genera enfermedades que les provocan la muerte prematura.

Este libro se suele etiquetar como distopía o ciencia-ficción especulativa. Es decir, la autora reflexionó sobre el pasado y el presente de la sociedad de su época (1984) para establecer, teóricamente, un futuro posible. Y aquí que me pregunto: ¿Estamos tan lejos de tratar a las mujeres como en Gilead?

  • Criadas: Los vientres de alquiler son una opción de la que se habla cada vez más para intentar normalizarla. Por ejemplo, se usan eufemismos como “gestación subrogada” para añadir al debate un matiz más científico y eliminar las connotaciones económicas. Por supuesto, una mujer rica (Esposa en Gilead) no alquilará su vientre. Solo lo harán las mujeres con pocos recursos. (Nota mental: debo buscar datos socio-económicas de las mujeres que estadounidenses que se someten a estos tratamientos).
  • Esposas: Mujeres abnegadas que dedican su vida al bienestar de sus maridos. Mirad esta noticia de 2015 donde se afirma que “un 52,6% de las adolescentes cree que en una relación el hombre debe proteger a la mujer”.
  • Marthas: Mujeres encargadas de las tareas domésticas. Creo que no hace falta añadir más.
  • Tías: Esta función la desempeña la sociedad en su conjunto. Revisad el enlace anterior.
  • Prostitutas: El debate sobre la prostitución solo se centra entre los argumentos a favor y en contra de legalizarla. Te tachan de utópico si planteas que se deje de tratar a cualquier persona como objeto/mercancía y, por tanto, fijarle un precio. Supongo que tiene que ver con la aceptación de los vientres de alquiler.
  • No-Mujeres: Una mujer que decide no ser madre debe preparase para ser juzgada por la sociedad y soportar comentarios como: ¿Y tú para cuándo?, una mujer no está completa hasta que es madre, o las mujeres sienten el reloj biológico y tienen instinto maternal.

La imagen de cabecera es un detalle de una ilustración de Anna y Elena Balbusso.

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2 opiniones en “Ser mujer en Gilead, la sociedad descrita en “El cuento de la criada” de Margaret Atwood.”

  1. Atwood crítica en este libro algo de lo que tu comentas, el conformismo y adaptación de un gran número de mujeres a ese rol en segundo plano al que muchas veces se ve relegada.

    La verdad es que espero que nunca lleguemos a nada similar a lo que cuenta este libro y con el tiempo el papel de la mujer se vea acrecentado en todos los aspectos hasta alcanzar al del hombre.

    Saludos y muy buena entrada.

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