Quiero que vuelva el horror puro.

El pasado viernes llegó el primer trailer de “La noche de Halloween” (2018), la nueva entrega de la saga de Michael Myers que es continuación directa de la primera y homónima película dirigida por John “The Horror Master” Carpenter.

David Gordon Green inicia una nueva línea temporal que se salta todas las secuelas. Así, retoma la versión original de Carpenter y Debra Hill en la que Michael Myers es un asesino psicópata por naturaleza, sin que haya una explicación racional detrás de sus actos; es la maldad pura, como lo describió el Dr. Loomis.

Hubo una época en la que los asesinos no necesitaban un por qué. “Todos nos volvemos locos alguna vez”, dice Norman Bates. Esta misma frase la repite Billy Loomis en “Scream. Vigila quién llama” cuando Sidney le pregunta qué le ha llevado a masacrar a tanta gente. Finalmente, conocemos los motivos de ambos asesinos con una explicación somera; no nos importa mucho como espectadores. Tampoco sabíamos por qué asesinaba Leatherface. Y la motivación inicial de Jason Voorhees quedó apenas en una anécdota.

Los últimos años nos han dejado series y películas que tratan de entender a los psicópatas, que tratan de describir la mente criminal. En la sociedad que sacrifica sus derechos y libertades a favor de la seguridad, podremos estar más seguros si sabemos cómo piensa un asesino.

En los primeros 15 minutos del primer episodio de “Mindhunter”, Holden escucha una charla en la que se dice: “Robert y Stacy estaban besándose en su coche cuando Berkowitz se les acercó y les disparó a quemarropa. Berkowitz mató a seis personas en dos veranos e hirió a siete más. ¿Por qué? Porque un perro le dijo que lo hiciera. Podemos decir que está loco o que finge estar loco. Pero si buscamos un móvil que podamos entender, vemos que no hay ninguno. Ahora tenemos violencia extrema entre desconocidos”.

Esta maravillosa serie narra los años en los que el FBI empezó a desarrollar los perfiles psicológicos de criminales para así entenderlos y poder anticiparse o resolver con más eficacia los casos de asesinos en serie.

Obras como “Munhunt: Unabomber”, “Bates Motel”, “Halloween: el origen”, “Leatherface” tratan de explicar el germen de los asesinos. Nos fascina saber qué oculta la mente del homicida, pero tal vez esto los haga menos terribles. Por ejemplo, en la segunda entregas de la trilogía de El caballero oscuro de Nolan tenemos a Joker, un supervillano que no sabemos de dónde viene, que actúa de forma impredecible y que me aterró con tan solo escuchar la risa que le precedía. Sin embargo, en “El caballero oscuro renace” llegamos a conocer el origen de Bane. Quizás por ello no me resultó tan implacable y la película me pareció más floja.

En fin, que Michael Myers vuelve a casa por Halloween. Que no me interesa saber si está movido por una secta sobrenatural o si viene de una familia disfuncional que lo maltrata. Quiero sentir el horror puro.

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