Mis películas de Halloween: la niñera sectaria, la bruja romántica, las sirenas vampiras y el ciego terrible.

Este año decidí que durante octubre vería la saga completa de Halloween y que el mismo día 31 vería estas cuatro películas:

LA NIÑERA (THE BABYSITTER, 2017).

Wes Craves usó los tópicos del slasher para subvertirlos y filmar una película cuya protagonista, Sidney Prescott, se empoderaba como mujer. “Scream. Vigila quién llama”, además, inauguraba una nueva edad dorada del subgénero.

Por su parte, McG se sirve de muchos tics del género de terror pero sin aportar nada nuevo. Y aunque la asesina sea una mujer en apariencia fuerte y liberada, muchas de sus escenas están supeditadas a satisfacer la mirada del hombre heterosexual: el intenso beso lésbico o el diálogo con referencias cinematográficas que serán las delicias de los empollones pajilleros.

Pero sería injusto pedirle nada de eso a este director cuya única intención creo que es divertirse y hacernos pasar un buen rato. “La niñera” (The babysitter) tiene un ritmo y un lenguaje visual adecuado a los adolescentes de hoy, pero también muy disfrutable por los que hace unos cuantos años pasamos el umbral de los treinta. En fin, una gamberrada sin pretensiones que arranca sonrisas a base de explosiones, cabezas reventadas, ahorcamientos y degollaciones.

Película disponible en Netflix.

NO RESPIRES (DON’T BREATH, 2016).

Fede Álvarez va al grano y deja las reglas del juego claras desde el principio: la película se abre con un flashforward donde un tío arrastra un cuerpo por la carretera. Y pasa a esbozarnos las vidas de tres jóvenes que se aprovechan del negocio de seguridad del padre de uno de ellos para robar en diversas casas. Las necesidades de dinero en metálico les llevan a fijar como objetivo el hogar de un excombatiente que cobró una gran suma de dinero tras la muerte de su hija, atropellada por la hija de una familia adinerada.

La víctima, ciega tras la guerra, sale poco de casa, por lo que planean robarle cuando está durmiendo. Cuando llegan, descubren que la casa es un fortaleza. Una vez dentro, el director ejecuta acertadamente una serie de sinuosos travellings que nos sitúan en el espacio de la casa donde se desarrollará la acción. Además, detiene el movimiento en determinados objetos (un martillo, una pistola debajo de la cama) que adelantan que el robo que parecía sencillo se complicará mucho.

La víctima se convierte en verdugo, los espacios se van cerrando, el ambiente se enrarece y, cuando la acción principal no puede alargarse más, Fede Álvarez introduce un nuevo elemento a la trama que la vuelve más perturbadora. Esta subtrama terminará en una escena de “violación” que hace aumentar el nivel de sordidez en un final que se alarga angustiosamente.

THE LOVE WITCH (2016).

La activista Anne Biller dirige esta sátira de estética camp llena de humor fino, ironía y exageración. Usa los recursos estilísticos propios del género de la explotación erótica (sexploitation) de los ’60 y ’70 para subvertirlos y crear un artefacto cuyas imágenes ya no están concebidas para satisfacer la mirada del hombre heterosexual, sino para exorcizar las necesidades y fantasías femeninas.

La bruja Elaine, obsesionada por encontrar el amor romántico a base de conjuros y pócimas, está dispuesta a hacer todo aquello que les gusta a los hombres hasta un punto que su amiga Trish queda asombrada: “Es como si el patriarcado te hubiese lavado el cerebro“.

Pero son los hombres los que terminan cumpliendo los deseos de Elaine; sus armas de mujer le sirven para empoderarse y satisfacer sus propósitos sin necesidad de complacer los deseos masculinos.

Película disponible en Filmin.

THE LURE (2016).

Me sumergí a ver esta película dirigida por la debutante Agnieszka Smoczynska con tan solo ver la primera frase de la sinopsis que aparece en Filmin: “un musical de terror polaco protagonizado por dos sirenas vampiras”.

Filmes como “La sirenita” o “Un, dos, tres… Splash!” sexualizaron la imagen de estos seres para adecuarlos a las fantasías masculinas. Pero en “The Lure” las colas de las protagonistas, Gold y Silver, no son agradables y cuando se transforman en piernas no tienen genitales humanos. Así, Agnieszka trastoca la figura idealizada de las sirenas, pues el personaje del bajista no puede consumar su amor por Silver.

Las sirenas no pueden reprimir su apetito por los órganos humanos y la película se convierte en un festín de sangre a ritmo de una gran selección musical y con una estética brutal. En fin, que caí en el encanto de esta propuesta; piqué placenteramente el anzuelo por el encanto de su cebo.

Película disponible en Filmin.

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