‘Mindhunter’ respeta a las mujeres. ‘Que Dios nos perdone’ las desprecia.

ATENCIÓN: Hay destripes, pero solo de detalles secundarios.

Mientras “Mindhunter” (2017) destaca por la ausencia de misoginia, “Que Dios nos perdone” (2016) muestra una profunda aversión hacia las mujeres. Veamos ejemplos de esto analizando los personajes de la serie dirigida por David Fincher y de la película dirigida por Rodrigo Sorogoyen.

Holden Ford, uno de los protagonistas de “Mindhunter”, destaca en el FBI por sus novedosos métodos de trabajo. Este personaje empieza una relación con una chica, Debbie Mitford, joven universitaria liberada sexual y económicamente. En una escena donde la pareja conversa con la Dra. Wendy Carr, ambas mujeres hablan de Durkheim, Goring o Blummer, autores desconocidos para Holden.  Él afirma no sentirse intimidado cuando está entre mujeres más inteligentes que él, algo que “muchos hombre dicen, pero rara vez piensan” según la Dra. Carr, pero que Debbie confirma: “Holden sí lo piensa”. 

En “Que Dios nos perdone” es el inspector Valverde quien sobresale en la comisaría por su peculiar estilo de investigación. Este personaje también conoce e inicia una relación con una chica, Rosario, la limpiadora de su edificio. Pero en esta película escrita por Sorogoyen e Isabel Peña se humilla a esta mujer: tras una primera cita que termina abruptamente cuando Valverde intenta violar a Rosario, vemos cómo ella vuelve con él sin ninguna explicación. Y como colofón, en los postreros minutos del filme nos enteramos que ella lo abandona por… ¡no soportar su tartamudez!

Otros personajes que podemos analizar son Bill Tench, compañero de Holden Ford, y Javier Alfaro, agente que trabaja junto al inspector Valverde en un caso. Ambos se han creado una coraza debido a los horrores que ven en sus trabajos que les impide comunicarse con sus esposas e hijos.

En “Mindhunter”, la mujer de Bill se queja de la falta de comunicación por parte de su marido mientras cenan con Holden y Debbie. Además, el agente Tench es incapaz de establecer una conversación, siquiera jugar, con su hijo pequeño. Todo esta tensión en la pareja lleva a una escena en la que Bill explota mostrándole a su mujer fotografías de cadáveres mutilados; todo el horror que ve cada día y que le impide comunicarse con ella. La escena termina en un abrazo de reconciliación.

Javier, por su lado, apenas habla con su esposa e hija mayor; una escena de la película muestra la total falta de afecto entre los miembros de la familia. A mitad del metraje, la mujer viaja al pueblo a pasar el verano y en una visita sorpresa Javier la descubre con su amante. Por supuesto, no hablan. El protagonista se va corriendo para evitar descargar su ira sobre los amantes y quedando ella como culpable de la ruptura matrimonial.

Continuemos viendo ejemplos. En “Mindhunter”, la Dra. Wendy Carr es requerida por el FBI para dirigir el nuevo departamento centrado en la ciencia del comportamiento. Es homosexual, respetada por todos sus compañeros y sus acciones tienen un peso relevante en la trama.

A diferencia de la serie de Netflix, en “Que Dios nos perdone” únicamente aparece una mujer policía y sus escenas son totalmente residuales, actuando solo para tratar de calmar los continuos ataques violentos del resto de agentes de la comisaría, todos hombres.

Por último veamos a Andrés Bosque, el asesino de ancianas al que tratan de dar caza Javier Alfaro y el Inspector Velarde en “Que Dios nos perdone”: somete a sus víctimas a vejaciones, las viola y termina matándolas cruelmente. En “Mindhunter” también conocemos a una serie de asesinos cuyas víctimas son solo mujeres, en este caso jóvenes o incluso niñas. Pero mientras en la serie creada por Joe Penhall se repara el daño inflingido a las mujeres con personajes femeninos a la altura de los masculinos, Rodrigo Sorogoyen no introduce ninguna escena que procure reparar el odio hacia las mujeres que impregna toda su reprobable película.

La maravillosa “Mindhunter” está disponible en Netflix.

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