Los Desposeídos, de Ursula K. Le Guin.

octubre 26, 2019 by in Uncategorized

Los Desposeídos: una utopía ambigua es la novela con la que Ursula K. Le Guin ganó, entre otros, los premios Nebula, Hugo y Locus. Pese a ser la sexta obra que publicó dentro del universo del Ekumen (en el que Le Guin ubica sus historias de ciencia ficción blanda), los hechos narrados preceden a los del resto de libros que forman parte del ciclo como El mundo de Rocannon (1964), ópera prima de la autora, La mano izquierda de la oscuridad (1969), ganador de los premios Hugo y Nebula, o El nombre del mundo es Bosque (1976), libro basado en una novela corta ganadora del Hugo tres años antes.

Esta novela está llena de ideas, por lo que me resulta difícil abarcar la riqueza de su contenido. Pero ese tampoco es el objetivo de esta entrada. Me centraré en aquellas que me han removido de alguna manera.

El estilo de Ursula me fascina. La autora consigue que la lectura fluya de tal manera que sus palabras impregnan por donde pasan. En el primer párrafo de Los Desposeídos, demuestra que tiene una capacidad sublime para construir imágenes que funcionan como metáfora de la novela:

Había un muro. No parecía importante. Era un muro de piedras sin pulir, unidas por una tosca argamasa. Un adulto podía mirar por encima de él, y hasta un niño podía escalarlo. Allí donde atravesaba la carretera, en lugar de tener un portón degeneraba en una mera geometría, una línea, una idea de frontera. Pero la idea era real. Era importante. A lo largo de siete generaciones no había habido en el mundo nada más importante que aquel muro.

La historia de Los Desposeídos transcurre en un sistema binario formado por el rico planeta Urras, y su satélite, un planeta árido llamado Anarres. El segundo se pobló alrededor de doscientos años antes del inicio de la novela, cuando Odo, líder anarquista, abandonó Urras para crear una nueva sociedad. Así se construyó ese muro, esa frontera ideológica a la que alude Ursula.

La trama arranca cuando Shevek, joven y revolucionario físico de Anarres, salta ese muro para viajar a Urras, con el fin de poder desarrollar su gran teoría unificadora del tiempo. Y aquí encontramos dos aspectos muy interesantes a destacar antes de apuntar las ideas que la autora expone es esta obra.

La propia estructura de la novela refuerza el concepto de simultaneidad temporal que el protagonista trata de teorizar. El viaje de Shevek empieza en el capítulo Urras/Anarres y termina en el llamado Anarres/Urras. entre ambos hay capítulos alternos en los que se describe su presente en Urras, y en los que se narra su pasado en Anarres.

Portada de la edición en catalán de Els Desposseïts (Editorial Raig Verd).

También destaca la figura de Shevek como un extranjero que describe mientras descubre la sociedad urrasti, en contraposición con su ideología anarquista propia de Anarres. Conforme avanza la novela, entendemos el funcionamiento de ambas sociedades vía descripciones y diálogos de Shevek con los distintos personajes. Aquí tenemos dos ejemplos. En el primero, se describe una reunión en Urras:

(…) como si los urrasti pusieran en ellas (sus vestimentas), y en los manjares, y en la diversidad de cosas que bebían, y en el mobiliario y los espléndidos ornamentos de los salones y palacios, la alegría y la jovialidad que ellos mismos no tenían.

En el segundo, se expone un pilar de la ideología anarrense:

– No es tuyo -dijo la mujer tuerta con la paciencia de la certeza absoluta-. Nada es tuyo. Es para usar. Es para compartir. Si no quieres compartirlo no puedes usarlo.

El sistema económico y social de Urras es un trasunto del nuestro, donde el capital y los excrementos crean ciudadanos egotistas. El anarquismo de Anarres es la utopía referida en el subtítulo del libro. Pero es un utopía ambigua. Ursula no se posiciona a favor de una de las sociedades que describe. Al contrario. La autora describe Anarres evitando idealizar ese posible mundo, criticando la burocratización paulatina y la extremada rigidez de la idea de utilidad frente a la innovación y el conocimiento.

Hemos permitido que la cooperación se transforme en obediencia. En Urras gobierna la minoría, aquí la mayoría. ¡Pero es un gobierno! La conciencia social ha dejado de ser una cosa viva para transformarse en una máquina, ¡una máquina de poder, manejada por burócratas!

Aunque es verdad que para poder encontrar algún aspecto positivo del mundo capitalista y heteropatriarcal de Urras, la autora debe introducir el punto de vista de un tercer planeta, aún más devastado ideológica y materialmente. Así vemos que la propia riqueza del planeta, donde parece que los recursos son infinitos, favorece la propia ideología de la sociedad.

Consideramos una sociedad rica aquella que tiene excedentes (excrementos como diría un anarrense) y una sociedad pobre la que solo produce lo que necesita para subsistir. Anarres es un planeta estéril, con pocos recursos naturales para mantener una sociedad.

Este planeta no fue hecho para albergar una civilización. Si dejamos de ayudarnos unos a otros, si no renunciamos a nuestros deseos personales por el bien común, nada, nada en este mundo estéril puede salvarnos.

Como he dicho al principio, este obra de ciencia ficción de Ursula K. Le Guin rebosa ideas escritas con una fluidez y una fuerza brutales. Los Desposeídos es una de las grandes novelas del siglo XX. 

Imagen de cabecera extraída de la web waste-division.org.

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