Leyendo a Stephen King #1: Carrie

mayo 27, 2020 Autor: Categorías: Reseñas, Terror

De Expresiones idiomáticas explicadas: Una guía para los padres, por John R. Coombs (Nueva York, The Lighthouse Press, 1985), pág. 73:

«Soltar a Carrie»: causar violencia o destrucción; confusión, carnicería provocar incendios (de Carrie White, 1963-1979).”

Voy a (re)leer y reseñar todas las obras de Stephen King por orden de publicación. Empiezo por tanto con Carrie (1974), la primera novela publicada, que no escrita, de King. El autor ya había escrito Rabia, La larga marcha y El fugitivo; tres libros que posteriormente lanzaría con el seudónimo de Richard Bachman.

Siempre había leído y escuchado que Stephen King escribió Carrie y tiró la novela finalizada a la basura porque no le gustó el resultado. Pero en su libro Mientras escribo aclara que tan solo escribió un borrador de tres páginas que rescató su esposa Tabitha King, quien le animó a terminar lo que iba a ser un relato porque le veía posibilidades.

Creo que para hablar de esta novela hay que empezar por la estructura. La narración principal, cuyo punto de vista varía entre personajes, se alterna con recortes de periódicos y fragmentos de libros e informes publicados en el futuro del tiempo narrado. King añadió estos formatos para conseguir una extensión mayor de la obra y conseguir su publicación. En ocasiones, esta interferencias pueden llegar a cortar el ritmo de la obra, pero en general dotan a la historia de un fatalismo que no esconde sorpresas y que, a mi parecer, juega a favor de la atmósfera. Desde las primeras páginas, con esa brutal escena inicial, ya sabemos que asistimos a una tragedia. Además, aportan una mirada caleidoscópica sobre el personaje de Carrie White y sobre la comunidad de Chamberlain, Maine.

Los personajes fueron, quizá, el mayor problema que tuvo Stephen King con la obra. Para empezar, y como confesó el propio autor, Carrie no le caía bien. Le parecía una chica «obtusa y pasiva, una víctima fácil». Tampoco se sentía a gusto con un reparto femenino. Tabitha King le ayudó a resolver dudas en ese sentido, como en la escena del vestuario. Además, vacilaba sobre las motivaciones de Sue Snell, un personaje que sigue a Carrie en orden de importancia. Sue renuncia a ir al baile para que la protagonista pueda ir con su novio Tommy, tratando de enmendar su comportamiento en los baños del instituto que leemos en la escena inicial.

Creo que King supo sortear todos estos problemas. Consigue que empaticemos con Carrie, el monstruo en este caso, y no con los personajes normativos. Y lo consigue sin suavizar o edulcorar la descripción del personaje, que en muchos casos llega a ser cruel. Así, terminamos aceptando su terrible venganza, incluso sobre el pueblo entero, por todo el sufrimiento acumulado. Aunque es verdad que el final de Carrie y Sue parece el más justo.

En este acercamiento del lector hacia Carrie juega un papel fundamental su propia madre. Margaret White es una fundamentalista religiosa que aporta los momentos más perturbadores a la narración. Su concepción del mundo y del comportamiento tanto propio como de su hija son un ejemplo del fatalismo que impregna toda la novela. Al final, y puede que sea lo más inquietante, las constantes advertencias a su hija para que no acuda al baile terminan cumpliéndose.

Y es interesante destacar la propia estructura del tramo final, donde primero conocemos las consecuencias de la ira de Carrie por las narraciones de otros personajes. Solo después volvemos al punto de vista de la protagonista. Así vemos la creación de un mito, la ficción que se construye a partir de experiencias ajenas a la propia protagonista.

En Carrie vemos el estilo de Stephen King aún sin pulir, pero está casi todo lo que le caracteriza: apuntes sobre los pensamientos de los personajes, frases finales que advierten de terribles sucesos futuros, una maldición que azota a todo un pueblo que nunca es tan ejemplar como se cree, una narración poliédrica con múltiples puntos de vista, la construcción de los villanos acercándose a ellos con una mezcla de desprecio y afecto, o la descripción de la clase media-baja estadounidense.

Recomiendo completar la lectura con la versión cinematográfica dirigida por Brian de Palma. Para mí es uno de los mejores ejemplos de adaptación a cine. En este punto, también sería interesante un debate sobre la (difusa) diferencia entre adaptar una novela, que es lo que considero que hace de Palma, y tomar una novela como inspiración, que sería lo que hizo Stanley Kubrick con El resplandor.

Y para terminar me parece importante destacar el último capítulo del libro, obviado en la película, en el que descubrimos que la telequinesia no es un poder exclusivo de Carrie. Pueden haber más personas como ella, personas diferentes con las que debemos convivir y respetar.

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