¿Qué función tienen en ‘Mindhunter’ las escenas donde la Dra. Wendy Carr alimenta a un gato?

AVISO: no contiene destripes.

Tras recoger los restos de su cena, la Dra. Wendy Carr mira la hora en el reloj de pared de su cocina: es muy tarde. Pronta, coge la ropa sucia y baja a la lavandería de su edificio.

Cuando se dispone a volver a su piso, un leve maullido desde la ventana abierta de la estancia llama su atención. La doctora se acerca y escucha. Decidida, vuelve a su piso y toma la lata con los restos de atún de su cena.

De vuelta al cuarto de lavado, deja la comida en el quicio y espera sin éxito por si se acerca el gatito a comer. 

Al día siguiente, Wendy recoge la lata vacía.

En sucesivos capítulos de “Mindhunter”, la Dra. Carr vuelve a dejar envases de conservas en la misma ventana para, más tarde, recogerlos vacíos. En ocasiones, se acerca a la abertura tratando de escuchar algún maullido o ver al gato, pero nunca vemos ningún movimiento, aunque sentimos la presencia de un animal acechando desde la oscuridad.

Un día, al tomar la lata de comida que había dejado, un hervidero de hormigas sube por su mano. Repugnada, la arroja al suelo y huye por las escaleras.

Estas escenas distribuidas en distintos episodios no aportan nada a la trama pero tienen una función simbólica que interpreto de varios modos.

Las consecuencias de alimentar animales salvajes.

El agente del FBI, Holden Ford, tiene sus propios métodos para iniciar conversaciones con los asesinos en serie que entrevista con el fin de establecer patrones de comportamiento.

Una de estas técnicas, no compartidas por la Dra. Wendy Carr, se basa en dar al recluso un incentivo para facilitar que le expliquen su conducta. El agente les da, como si fuesen animales, un poco de comida para calmar su hambre y conseguir que se acerquen a él.

Por ejemplo, en el mismo capítulo en el que Wendy deja la primera lata de atún para el gato que oye maullar desde la ventana de la lavandería, Holden le regala unos zapatos de mujer al fetichista Jerome Brudos.

Al principio, los asesinos comen y se abren al agente, pero siguen siendo animales heridos acechando desde la oscuridad de sus mentes. Al final, estas arriesgadas técnicas tienen consecuencias negativas para Holden Ford, quien deberá huir como si una repugnante horda de hormigas quisiese comérselo.

¿El nacimiento de un nuevo asesino?

Ed Kemper narra sin escrúpulos su adolescencia marcada por el desprecio, decepción y desdén de su madre. Para calmar sus más bajos instintos, el joven Edwind mataba cruelmente los gatos y perros que rondaban por su vecindario.

Por ello, cuando la Dra. Wendy Carr recoge la lata infecta nos preguntamos: ¿Por qué el gato que escuchaba maullar por la ventana no ha comido? ¿Habrá muerto? ¿Algún niño lo habrá matado? ¿Acaso un homicida en ciernes está calmando sus pulsiones asesinas?

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