Vuelven las criadas con un maravilloso arranque de la segunda temporada.

mayo 10, 2018 by in Uncategorized

La recién estrena segunda temporada (y las siguientes que puedan producirse) de “El cuento de la criada” (The Handmaid’s tale) se desarrolla entre el final de la historia contada por DeFred en el libro de Margaret Atwood y el epílogo que lo cierra. Quien lo haya leído sabrá a qué me refiero. Bruce Miller -encargado de adaptar la historia a la televisión- dispone de un periodo de tiempo indeterminado entre la narración en primera persona que describe la sociedad de Gilead y el discurso/ponencia que cierra la obra en que se basa la serie para completar la visión de ese mundo distópico, así como ahondar en los temas que ya apuntaba el libro de Atwood.

El título del primer episodio, “June”, ya nos indica la reafirmación de la protagonista como mujer individual, libre e independiente. Se contrapone al título usado para comenzar la serie, “DeFred”, el nombre que le pusieron para identificarla como criada de la casa gobernada por Fred. En este inicio de temporada se narra cómo June recupera su identidad a sangre y fuego. Voy a analizar la composición de los planos de distintas escenas que componen este maravillo arranque de temporada. 

En Gilead se niega la sororidad.

La primera escena de la segunda temporada retoma el final abierto de la primera, donde veíamos a June subir y penetrar en la oscuridad (o en la luz) de una furgoneta de las fuerzas armadas de Gilead. Cuando el vehículo llega a su destino, vemos que June es maniatada, amordazada y obligada a correr por un pasillo junto a un grupo de criadas. En el tumulto consigue identificar a una criada amiga y ambas se cogen las manos en un gesto de sororidad. Pero enseguida vemos llegar a un militar de las separa con violencia, azuzándolas para que sigan moviéndose solas.

Esta escena termina en un estadio (el espectáculo de la violencia contra las mujeres) donde se vive la escena de mayor tensión y angustia.

Mujeres divididas, encarceladas.

En una escena posterior vemos a las criadas sufriendo un castigo del que June se libra por estar embarazada. Tía Lydia redime a June de cumplir su penitencia y ambas entran en la casa. Así, vemos un plano en el que vemos a las criadas a través de los ventanales, creando la visión de mujeres encarceladas, divididas, con cuerpos cercenados.

El rostro de Tía Lydia arrinconado en el límite del plano muestra su falta de empatía con June.

El rostro de June es filmado con un plano más abierto. Espera empatía por parte de la Tía.

Las crueles palabras de Tía Lydia arrinconan el rostro de June.

Dentro del edificio, Tía Lydia le explica a June la suerte que tiene, pues pese a que instigó a las criadas a revelarse ahora está a salvo gracias a su estado.

La falta de empatía de la Tía  hacia la criada es filmada con una composición aberrante: su rostro pegado al margen del plano acentúa el espacio que la separa de June.

En los primeros contraplanos de la conversación, vemos a June enmarcada en un plano más abierto, con más espacio alrededor; tal vez esperando apoyo y comprensión por parte de Tía Lydia. Pero conforme avanza la escena, la confrontación entre ambas se acentúa con una composición que también arrincona el rostro de June en los límites del plano.

Los primeros planos de la conversación separa a las mujeres. June aparece encerrada en un rectángulo y a través de una persiana.

Ahora voy a analizar una escena muy bien planificada. En uno de los “flashbacks” que vemos en este capítulo, June va al hospital a recoger a su hija. Estamos en el albor de Gilead. Una amable enfermera debe realizarle una serie de preguntas según los nuevos protocolos.

El plano las arrincona en un extremo creando mayor desasosiego.

Junes aparece encerrada tras una persiana, lo que acentúa su estado de ánimo ante las preguntas de la enfermera.

El plano se cierra cada vez más, dejándola sin apenas aire.

El rostro de June aparece ahogado en esta composición.

Como vemos en los distintos planos, las cuestiones intimidatorias acorralan a June. Este aprisionamiento verbal toma la forma de planos donde vemos su cara a través de unas persianas o recortada sin apenas aire.

Una mujer partida en dos. Sus ideas y sentimientos no importan. Solo su útero y su vagina.

Avanza el capítulo y en otro plano perfecto vemos a June en una revisión médica para determinar el estado de su embarazo. El plano cenital hace que la cortinilla divida su cuerpo. Es una mujer partida en dos. Sus ideas y sus sentimientos no importan en la sociedad heteropatriarcal. Solo interesa su mitad inferior: su útero para reproducir y su vagina para dar placer a los hombres.

June quema su vestido de criada en la parte final de episodio. En una escena anterior habíamos visto a Tía Lydia usar el fuego para someter a una criada. En este caso se usa este elemento para mostrar la liberación de la mujer.

En el último planos vemos a la protagonista renacer a través de la sangre y autoafirmarse como mujer libre e independiente: “Me llamo June”.

 

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