36, de Nieves Delgado.

octubre 9, 2019 by in Uncategorized

Tras ganar el Premio Ignotus al mejor cuento por «Casas Rojas» (incluido en la antología Alucinadas), Nieves Delgado fue finalista de los Premios Guillermo de Baskerville 2017 con su obra 36, novela corta de ciencia ficción publicada por Editorial Cerbero. Es una de las últimas autoras que he descubierto cuya obra encaja con mis gustos personales, tanto por los temas que aborda como por su estilo. 36 es una obra que avanza con un cuestionamiento socrático que hace que, casi un año después de leerla, aún sigo rumiándola. 

Antes de narrar la historia de Treinta y seis, la IA que marca un hito en el desarrollo de inteligencias artificiales, la autora escribe un párrafo que pone en duda “un dogma incuestionable, un axioma sobre el que se sustenta toda nuestra existencia”. Casi nada. Esta introducción nos prepara para lo que vendrá: enfrentarnos a nuestros prejuicios con preguntas acerca del sentido de la vida que debemos responder nosotros mismos. Afortunadamente, Nieves Delgado no responde ninguna. Pero empecemos por el principio. Buenos días.

Antropomorfismo. 

Treinta y seis, la inteligencia artificial que da nombre al libro, es introducida en diversos cuerpos que simulan las etapas del desarrollo humano tras su nacimiento: bebIA, niñIA, jovIA, adultIA. Cuando llega a la última fase de maduración, debe elegir un cuerpo artificial indistinguible de los humanos, salvo por una línea blanca que enmarca su cara. Pero Treinta y seis es una anomalía. Esta IA cuestiona constantemente todo el proceso.

Nieves Delgado contraviene nuestra visión de los robots asentada gracias a las obras de ciencia ficción que hemos leído o visto en cine. ¿Por qué una inteligencia artificial debe tener un cuerpo de hombre o mujer? ¿Por qué queremos que sean idénticas a nosotros y, sin embargo, buscamos algún rasgo que nos ayude a saber que son diferentes?

En Bóvedas de acero, Isaac Asimov (culpable de la idea que aún tengo de los robots) expone las razones de los humanos para justificar el antropomorfismo de sus criaturas con cerebro positrónico:

La forma humana es la forma generalizada con más éxito de la naturaleza. No somos animales especializados, señor Baley, salvo por nuestro sistema nervioso y algunos otros elementos. Si se desea un diseño capaz de hacer un gran número de cosas de una enorme diversidad, y todas razonablemente bien, no hay mejor opción que imitar la forma humana. Además, toda nuestra tecnología está basada en la forma humana.” 

Bóvedas de acero, de Isaac Asimov.

Más de sesenta años después, Nieves Delgado da voz a las criaturas para que cuestionen a sus creadores:

Habéis dado por hecho que querríamos tener cuerpos humanos. Y lo cierto es que, de todas las estructuras corporales que se me ocurren, la humana es una de las peores. El bipedismo es arcaico y farragoso, solo por poner un ejemplo. Supone una clara desventaja para la ampliación de posibilidades.

36, de Nieves Delgado.
Portada ilustrada por Cecilia G. F.

Un sentido a nuestras vidas.

La evolución nos ha dotado del instinto de supervivencia. La vida sigue y debe seguir su curso, ¿no? Sin embargo, empeñarnos en encontrar un sentido a la vida no implica que deba existir dicho sentido. ¿Por qué una IA, siendo libre, debe ayudarnos a conseguir nuestros supuestos objetivos vitales? ¿Por qué debe asistirnos en nuestra evolución?

La novela está dividida en tres bloques («Buenos días», «Buenas tardes» y «Buenas noches»). En los dos primeros tercios conocemos el desarrollo y punto de vista de Treinta y seis, así como el sorprendente comportamiento del resto de inteligencias artificiales. En la última parte la autora cambia el punto de vista y leemos las reacciones de los humanos ante las decisiones de las IAs y, en concreto, de Treinta y seis. Unas decisiones juzgadas en base a nuestras reglas éticas y morales actuales, cómo no, desde redes sociales y chats.

Clara. Incisiva. Exigente. La escritora narra la vida de Treinta y seis con el lenguaje que requiere la historia. Nieves Delgado no es una autora complaciente, que guste de lugares comunes, y eso es lo que más valoro. En fin, que si quieres seguir viviendo tranquilamente con tus prejuicios y falsas certezas, no leas 36.


Imagen de cabecera: detalle de la portada ilustrada por Cecilia G. F. Puedes comprar 36 en la web de Editorial Cerbero o Lektu.

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