Maldiciones venéreas.

Ya lo dijeron en “Scream” de Wes Craven: quien disfruta del placer sexual no termina vivo la película. Como el joven Kevin Bacon de “Viernes 13” (1980) que moría asesinado por Jason Voorhees (bueno, ya sabéis por quién en realidad) mientras disfrutaba del cigarrillo posterior al coito.

Cinco años antes, en 1975, David Cronenberg ganó el premio al Mejor Director en el Festival de Sitges con su debut tras las cámaras, “Vinieron de dentro de…” (Shivers).

La película empieza con un anuncio publicitario que destaca los beneficios del moderno edificio Starliner. Es en este complejo residencial donde un científico experimenta con una joven estudiante inoculándole unos extraños parásitos. Pero el experimento se descontrola cuando la chica mantiene relaciones sexuales con varios hombres del edificio.

El parásito, para poder propagarse, aumenta el apetito sexual del cuerpo que lo contiene. Y, claro, la película termina en una orgía de sangre entre todos los vecinos. Lo mejor es que Cronenberg no opta por la corrección política y podemos ver sexo con menores, incesto y relaciones homosexuales.

Y en 2014 se estrenó “It follows”, donde una chica es perseguida por una fuerza sobrenatural tras mantener relaciones sexuales con su novio. Esta maldición venérea la perseguirá para matarla, pero puede librarse de ella contagiando a otra persona mediante la cópula.

La modernidad y la libertad sexual parecen conllevar la muerte.

Quizá no sucediera lo mismo en todos los lugares del universo.

Tenían varias deformaciones innatas cuando hablaban de la vida. Una de ellas consistía en presumir que la vida compleja ocupaba un espacio mayor que la sencilla. […] En la Tierra, el proceso había tendido hacia animales cada vez más grandes y complejos.

Mas, quizá no sucediera lo mismo en todos los lugares del universo. […] Del mismo modo que la tecnología humana moderna había aprendido a fabricar cosas de un tamaño menor, quizá las presiones evolutivas ultraadelantadas condujeran hacia formas vivas cada vez menores.

“La amenaza de Andrómeda”. Michael Crichton. 1969. Editorial Planeta/Bruguera. Traducción de Baldomero Porta.

¿Nos están programando?

Saturno mandará un pulso hexagonal.
Preguntarás ¿por qué?
Te voy a contestar:
nos están programando.

“El día a día de mi psicopatía”. Fangoria. Miscelánea de canciones para robótica avanzada (2017).

¿Somos capaces de aceptar un nuevo régimen totalitario?

Los recuerdos contados por DeFred, la protagonista de “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, nos permiten conocer los inicios de la nueva sociedad llamada Gilead.

Lo que más sorprende, a priori, es leer con qué facilidad asume la población (es este caso estadounidense) el advenimiento gradual del totalitarismo.

“[…] En ese momento culparon a los fanáticos islamistas. Hay que conservar la calma, aconsejaban por la televisión. Todo está bajo control.”

“[…] Fue entonces cuando suspendieron la Constitución. Dijeron que sería algo transitorio. Ni siquiera había disturbios callejeros. Por la noche la gente se quedaba en su casa viendo la televisión y esperando instrucciones.”

Y con qué facilidad se acostumbra la población a la falta de libertad para conseguir seguridad (real o no).

“[…] Ya estábamos perdiendo el gusto por la libertad, nos parecía que estas paredes eran seguras.”

En el libro de Margaret Atwood también podemos leer algún ejemplo de lo que Julio Anguita llama “la moral del esclavo”. Cuando alguien defiende a quien le explota, al que defrauda o a la clase política corrupta, “ha llegado al nivel más bajo al que puede llegar un ser humano: bendecir la porra que le golpea, besar las botas que lo pisan”.

“[…] Sois una generación de transición, decía Tía Lydia. Es lo más duro. Sabemos cuántos sacrificios tendréis que hacer. […] Será más sencillo para las que vengan después de vosotras. Ellas aceptarán sus obligaciones de buena gana.”

Creo que ahí está la respuesta a la pregunta con la que iniciaba esta entrada: ¿Somos capaces de aceptar un nuevo régimen totalitario? Sí, con el debido tiempo y la necesaria programación.

En la novela “Nos mienten” de Eduardo Vaquerizo podemos ver un ejemplo. La historia tiene lugar a mediados del siglo XXI en Madrid, donde las corporaciones han sustituido a los estados y el centro de las grandes ciudades son fortalezas tecnológicas donde viven los ricos.

En la sociedad descrita están acostumbrados a padecer atentados terroristas diarios. Pero Nora, la protagonista, descubre que uno de esos atentados es falso. No se ha producido. ¿Buscan, entonces, crear y mantener un estado de miedo?

Un miedo artificial que sirve para que, llegado el momento, nadie dude en aceptar lo que ahora rechazaría. Y claro, viendo últimamente las noticias me pregunto: ¿Nos están programando ya? ¿Estamos tan lejos de aquello que nos narra DeFred?

¿Qué películas ver tras terminar “FEUD: Bette and Joan”?

He disfrutado muchísimo viendo “FEUD: Bette and Joan”, la serie creada por Ryan Murphy para HBO España. Tiene todo lo que le puedo pedir a una serie. Y, además, me ha dejado con ganas de ver (o volver a visionar) todas estas películas.

¿Qué fue de Baby Jane? (1962). Robert Aldrich.

Te has perdido parte de la magia de los primeros capítulos de “FEUD: Bette and Joan” si has visto la serie ante de ver la película. Aún así, el filme de Robert Aldrich es un clásico indiscutible que ahora lo disfrutarás más.

Disponible en HBO España.

Las películas por las que se premió la interpretación de Bette Davis.

Bette Davis ganó dos premios Oscar a mejor actriz. Uno por “Peligrosa” (1935) de Alfred E. Green y otro por “Jezabel” (1938) de William Wyler. No he encontrado ninguna de las dos en Filmin, Netflix o HBO.

Y consiguió un premio en el Festival de Cannes por “Eva al desnudo” (1951) Joseph L. Mankiewicz. Tampoco la encuentro en ninguna de las tres plataformas a las que estoy suscrito.

“Hush… Hush, Sweet Charlotte”. (1964). Robert Aldrich.

Tras el éxito de “¿Qué fue de Baby Jane?” y el fracaso de su siguiente película “4 for Texas”, Robert Aldrich aceptó hacer una nueva película con Bette Davis y Joan Crawford. Finalmente, la señora Crawford fue sustituida por Olivia de Havilland. Debes ver la serie si quieres saber por qué.

“Alma en suplicio”. (1945). Michael Curtiz.

Joan Crawford ganó su único premio Oscar por este película. No la encuentro en el catálogo de Filmin.

“El caso de Lucy Harbin”. (1963). Michael Curtiz.

Pese al éxito de “¿Qué fue de Baby Jane?”, ni a Bette ni a Joan les llegaron papeles protagonistas que pudiesen estar a la altura que ellas consideraban aceptable.

Finalmente, Joan Crawford aceptó participar en esta película de serie B dirigida por William Castle. El la serie podéis ver cómo, director y actriz, la promocionaban en los cines y teatros de Estados Unidos.

Esta película está disponible en Filmin.

“Pink Flamingos”. (1972). John Waters.

En “FEUD: Bette and Joan”, al director William Castle lo interpreta el también director John Waters. Y como siempre es buena cualquier excusa para recomendar una película con Divine como protagonista, pues aquí la dejo.

El milagro de Ana Sullivan“. (1962). Arthur Penn.

Bette Davis fue nominada al Oscar por “¿Qué fue de Baby Jane?”. Finalmente el premio se lo llevó Anne Bancroft, pero en su nombre lo recogió… ¡Joan Crawford!

El episodio de “FEUD: Bette and Joan” dedicado a esta anécdota es muy divertido.

La distancia (visual) entre una madre y su hijo.

En 2009, el joven director canadiense, Xavier Dolan, debutaba en la dirección con su película “Yo maté a mi madre”. En ella, un adolescente muestra un odio visceral hacia su madre. Cómo le habla, cómo viste, cómo se comporta, todo en ella le produce rechazo.

En una de las primeras escenas juntos, vemos una conversación entre madre e hijo en plano-contraplano frontal. El director rompe la regla clásica que recomienda construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el personaje fuera de campo. Dolan opta por una decisión formal que deja los rostros pegados a los límites del plano, dejando a los personajes “sin aire”, creando así una metáfora visual de su relación.

Este año, el joven director español, Eduardo Casanova, ha presentado su primer largometraje,”Pieles”. La película producida por Álex de la Iglesia se compone de una serie de historias que se van entrelazando. Una de ellas muestra la imposible relación afectiva de una madre con su hijo.

En su primera escena juntos, ambos mantienen un conversación (también en plano-contraplano frontal) donde ella no es capaz de comprender que su hijo no quiera tener piernas porque no las considera suyas.

En este caso, Casanova sí opta por construir el plano dejando más espacio en la dirección donde está el otro personaje. Pero acentúa la distancia entre ambos al máximo, pegando también los rostros al límite del plano y creando una metáfora visual de la separación emocional de la madre con su hijo.

“Pieles”. 2017. Eduardo Casanova. En cines.

“Yo maté a mi madre”. 2009. Xavier Dolan. Ver en Filmin.

No lo menospreciéis.

“Hay más de una forma de ser libres, decía Tía Lydia. Puedes gozar de algunas libertades, pero también puedes liberarte de ciertas cosas. En los tiempos de la anarquía, se os concedían ciertas libertades. Ahora se os concede vivir libres de según qué cosas. No lo menospreciéis.”

“El cuento de la criada”. Margaret Atwood. 1985. Ediciones Salamandra. Traducción de Elsa Mateo Blanco.

Ser mujer en Gilead, la sociedad descrita en “El cuento de la criada” de Margaret Atwood.

En Gilead, la república teocrática en la que se convierten los Estados Unidos tras el atentado terrorista en el que asesinan al presidente y a todos los congresistas del país, la jerarquía social es muy estricta y cerrada.

Toda la estructura se basa en textos de la Biblia, que siempre favorece al heteropatriarcado, claro. Y las mujeres quedan sometidas a las necesidades de los hombres (por ende, la sociedad entera).

Sus funciones se dividen tal que así:

  • Criadas: Mujeres que aún tienen capacidad reproductora. En el libro se especifica que se ha llegado a un momento en el que casi no hay nacimientos y muchos de los bebés presentan deformaciones genéticas. Esto es consecuencia de la exposición a los residuos radiactivos y nucleares. Las Criadas viven en casa de los Comandantes, encargados de fecundarlas mediante un ritual de violación legalizada.
  • Esposas: Mujeres que no tienen capacidad reproductora, pero pertenecen a la alta sociedad. No hacen nada más que supervisar la casa de sus maridos, los Comandantes. Deben estar presenten mientras su marido copula con la Criada.
  • Marthas: Mujeres encargadas de las tareas domésticas. Tampoco tienen capacidad reproductora.
  • Tías: Mujeres encargadas de formar a las Criadas para que acepten su función social.
  • Prostitutas: Mujeres que son esclavas sexuales de los Comandantes. Aunque la sociedad no permite esta práctica.
  • No-Mujeres: Aquellas que no tienen capacidad reproductora y, además, por sus ideas o comportamientos pueden ser “peligrosas”. Viven apartadas en zonas donde gestionan los residuos de la sociedad, lo cual les genera enfermedades que les provocan la muerte prematura.

Este libro se suele etiquetar como distopía o ciencia-ficción especulativa. Es decir, la autora reflexionó sobre el pasado y el presente de la sociedad de su época (1984) para establecer, teóricamente, un futuro posible. Y aquí que me pregunto: ¿Estamos tan lejos de tratar a las mujeres como en Gilead?

  • Criadas: Los vientres de alquiler son una opción de la que se habla cada vez más para intentar normalizarla. Por ejemplo, se usan eufemismos como “gestación subrogada” para añadir al debate un matiz más científico y eliminar las connotaciones económicas. Por supuesto, una mujer rica (Esposa en Gilead) no alquilará su vientre. Solo lo harán las mujeres con pocos recursos. (Nota mental: debo buscar datos socio-económicas de las mujeres que estadounidenses que se someten a estos tratamientos).
  • Esposas: Mujeres abnegadas que dedican su vida al bienestar de sus maridos. Mirad esta noticia de 2015 donde se afirma que “un 52,6% de las adolescentes cree que en una relación el hombre debe proteger a la mujer”.
  • Marthas: Mujeres encargadas de las tareas domésticas. Creo que no hace falta añadir más.
  • Tías: Esta función la desempeña la sociedad en su conjunto. Revisad el enlace anterior.
  • Prostitutas: El debate sobre la prostitución solo se centra entre los argumentos a favor y en contra de legalizarla. Te tachan de utópico si planteas que se deje de tratar a cualquier persona como objeto/mercancía y, por tanto, fijarle un precio. Supongo que tiene que ver con la aceptación de los vientres de alquiler.
  • No-Mujeres: Una mujer que decide no ser madre debe preparase para ser juzgada por la sociedad y soportar comentarios como: ¿Y tú para cuándo?, una mujer no está completa hasta que es madre, o las mujeres sienten el reloj biológico y tienen instinto maternal.

La imagen de cabecera es un detalle de una ilustración de Anna y Elena Balbusso.

“Joyland”, una hermosa historia de Stephen King.

No sé cuántas veces se habrá usado el adjetivo hermoso para hablar de un libro de Stephen King, pero “Joyland” lo es; es un libro jodidamente hermoso. Y creo que uso bien el adverbio, porque las vivencias que nos cambian la vida son jodidas, pero las recuerdas con cariño si sabes afrontarlas.

En toda su obra, el autor de Maine se sirve del terror para hablar de la infancia, las relaciones familiares, las obsesiones personales o los males sociales. Pero no había leído un libro suyo donde el misterio fuese tan secundario, hasta el punto de no importarme saber lo que pudo haberle pasado a la joven asesinada.

Los libros no solo deben tener calidad para disfrutarlos. Además, deben llegarte en el momento adecuado. Y creo que esta lectura se disfruta más cuando ya has pasado la treintena. O sea, mi caso.

Stephen King narra las experiencias vitales que Devin Jones vivió el verano de 1973 mientras trabajaba en el parque de atracciones Joyland. La lectura, como todas las del autor de “Misery”, es muy fluida. Solo quieres seguir pasando páginas para disfrutar de la nostalgia de las amistades adolescentes, la desilusión del primer amor perdido, el descubrimiento del sexo, la enfermedad y la muerte.

Supongo que será la edad.

Hace un tiempo escuché hablar de Santiago Posteguillo y desde entonces tuve ganar de leer algo escrito por este autor.

Hace un par de tardes debía ir a la Biblioteca Municipal a devolver un libro (“Medio Rey” de Joe Abercrombie). Tenía varias lecturas apuntadas como pendientes, pero empecé buscando en los lomos las letras POS y encontré dos obras de Santiago Posteguillo. Opté por “La sangre de los libros”, pues en su contraportada leí “…nos guía en un magnífico viaje desde los discursos de Cicerón hasta las obras de Asimov por la historia más enigmática y sorprendente de la literatura universal”.

Y claro, al leer Asimov empecé a salivar. El libro es fascinante. Leyéndolo podréis conocer muchas anécdotas relacionadas con los autores y obras más importantes de la Literatura. Posteguillo las narra con tal maestría que no puedes soltar el libro. Juega con el lector a que descubra de qué autor habla, desvelando el nombre del protagonista de la historia casi al final de cada relato. Y termina casi siempre con una opinión personal que relaciona el pasado con el presente.

Pero de todo lo que leí, unos versos me emocionaron especialmente:

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene
(si suena, en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?

¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?

A leer esta composición de Gustavo Adolfo Bécquer recordé, sin saber por qué, otros versos de Jaime Gil de Biedma.

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Supongo que será la edad.

De Psicosis a Westworld: ¿Matar moscas es un gesto de humanidad?

Psicosis (1960).

Humanidad: Sensibilidad, compasión de las desgracias de otras personas.

Norman Bates está detenido y espera sentado en una silla arropado con una manta. Estamos en los minutos finales de “Psicosis” de Alfred Hitchcock. La personalidad de la señora Bates ocupa ya toda la mente de Norman y escuchamos la voz en off de la madre culpando a su hijo de todos los asesinatos. Sabe que la policía la observa mientras espera sentada, pero eso no le preocupa. ¿Cómo van a pensar que ella tuvo algo que ver con todas esas muertes? No piensa moverse, no les dará motivos para que duden de ella. En ese momento un mosca se posa en su mano. La señora Bates la mira y afirma que no le hará nada, que no la matará, pues quiere mostrar su humanidad. Así los que la observan podrán decir “si ni siquiera fue capaz de matar una mosca”.

Westworld (2016). 1×01

Humanidad: naturaleza humana. Conjunto de cualidades y caracteres propios del hombre.

Dolores es un androide que forma parte del parque temático que da nombre a la serie. Como en “Blade Runner”, ella desconoce su condición. Todos los robots de Westworld están programados para repetir las mismas acciones cada día, las cuales forman parte de una historia general escrita por los responsables del parque para disfrute de los clientes.

Los huéspedes (los humanos que visitan WestWorld) pueden interactuar con los robots y cambiar la historia a su antojo: matando, violando, peleando. Los anfitriones (los androides del parque) no pueden hacerle daño a un huésped. Solo se limitan a mostrar las emociones preinstaladas en su memoria; no tienen capacidad para sentir emociones reales o pensar de manera independiente.

En el primer capítulo, para mostrar esta falta de humanidad de los androides, vemos varios primeros planos donde una mosca camina por sus rostros sin que se inmuten.

Pero en el plano final del episodio vemos a Dolores (tras una revisión completa de su funcionamiento a causa de las anomalías mostradas por robots de su entorno), como cada día, despedirse del androide programado para ser su padre. Antes de marchar al trabajo, se detiene un momento a contemplar el amanecer apoyada en una columna del porche y una mosca se posa en su cuello. Pero al contrario que la señora Bates, en un gesto de humanidad, la mata de un manotazo.

Serie completa disponible en HBO España.